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República Dominicana

¿Por qué invertir en República Dominicana? La oportunidad del Caribe

Equipo Coovitia · 7 de agosto de 2026

¿Por qué invertir en República Dominicana? La oportunidad del Caribe

Cada vez más compradores españoles se plantean lo mismo: si voy a destinar un ahorro importante a una vivienda que no va a ser mi residencia habitual, ¿tiene sentido buscar fuera de España? República Dominicana aparece casi siempre en esa conversación. Este artículo explica por qué, con datos, y también qué conviene mirar con lupa antes de decidir.

Un país que crece sobre un motor muy concreto: el turismo

República Dominicana no es un destino turístico más del Caribe: es el mayor receptor de turismo de la región, y esa actividad se ha convertido en la columna vertebral de su economía. En 2025 el turismo aportó alrededor del 18 % del producto interior bruto dominicano y unos 25.000 millones de dólares a la economía del país, según los datos recogidos por el Ministerio de Turismo dominicano.

Esto importa para un inversor inmobiliario por una razón muy simple: la demanda de alojamiento no depende solo de la población local. Un país cuya economía gira alrededor de recibir visitantes genera una necesidad estructural de camas, de servicios y de vivienda para quienes trabajan en ese sector. Es un suelo de demanda que no existe en un destino puramente residencial.

En cuanto al conjunto de la economía, las proyecciones de organismos internacionales apuntan a un crecimiento en torno al 3,6 % en 2026 y al 4,4 % en 2027, después de un 2025 más plano. Son cifras de una economía en expansión, no de una economía madura y estancada.

Seguridad jurídica: qué puede y qué no puede hacer un extranjero

Esta es la primera pregunta que hace todo el mundo, y la respuesta es tranquilizadora: un extranjero no residente puede comprar una vivienda en República Dominicana en las mismas condiciones que un dominicano. No hace falta residencia, no hace falta un socio local y no hay un régimen especial que limite la propiedad extranjera, a diferencia de lo que ocurre en otros destinos.

La propiedad se inscribe en el Registro de Títulos y se puede poner a nombre propio o de una sociedad. El sistema es de título registrado, es decir, el Estado certifica la titularidad — un concepto equivalente en su lógica al Registro de la Propiedad español.

Dicho esto, hay una diferencia práctica importante respecto a España que conviene entender: la figura del notario funciona distinto. En una compraventa dominicana el peso de la comprobación recae mucho más en el abogado del comprador (verificación del título, cargas, deslinde, permisos del proyecto). Comprar sin asesoramiento legal propio no es una opción razonable, y es exactamente el tipo de cosa que en Coovitia te explicamos antes de que des ningún paso.

Fiscalidad: la Ley Confotur

Aquí está una de las diferencias más grandes con España. La Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico, conocida como Confotur, concede incentivos fiscales a los proyectos turísticos aprobados por el Ministerio de Turismo. Para el comprador, los dos beneficios relevantes son:

Y un detalle que suele sorprender: estos incentivos aplican igual a nacionales y a extranjeros, sin necesidad de residencia.

Fuera del régimen Confotur, la fiscalidad ordinaria es la siguiente: el impuesto de transferencia del 3 % se calcula sobre el mayor valor entre el precio de compra y la tasación de la Dirección General de Impuestos Internos, y el IPI es un 1 % anual que solo se paga sobre el valor que exceda de un mínimo exento que se actualiza cada año (en 2026, en torno a los 10,7 millones de pesos dominicanos).

Importante: que un proyecto concreto esté acogido a Confotur no se presupone — se comprueba. Es una de las primeras cosas que hay que pedir por escrito al promotor, y una de las que verificamos nosotros antes de publicar una promoción.

¿Y comparado con comprar en España?

No se trata de que un mercado sea "mejor" que otro, sino de que resuelven cosas distintas:

Lo que no deberías dar por hecho

Un artículo honesto sobre inversión tiene que decir también lo que no se puede prometer:

  1. Ninguna rentabilidad está garantizada. Cualquiera que te dé un porcentaje cerrado de retorno antes de ver el contrato, la ocupación real y los gastos de gestión te está vendiendo una expectativa, no un dato.
  2. El huracán existe. Es un riesgo real del Caribe y se gestiona con seguro y con construcción adecuada, pero forma parte del cálculo.
  3. La gestión a distancia cuesta dinero. Una vivienda en alquiler vacacional a 7.000 kilómetros necesita una empresa que la gestione, y eso se lleva un porcentaje de los ingresos.
  4. El entorno importa más que la vivienda. Comprar una vivienda aislada en una zona sin servicios consolidados es un riesgo muy distinto a comprar dentro de un desarrollo con hoteles, comercio y servicios ya en marcha. Lo explicamos en detalle en por qué un desarrollo urbanístico integral revaloriza más que una promoción aislada.

Cómo lo abordamos en Coovitia

Aplicamos exactamente el mismo criterio que en España: la información primero, la decisión después. Puedes ver el detalle de las promociones que tenemos en nuestro catálogo de República Dominicana, cada una con su tipología, su plano y su precio desde, y hablar con un asesor comercial en español por videollamada antes de tomar ninguna decisión.

Coovitia no presta asesoramiento financiero ni de inversión: te damos la información, el acompañamiento y el acceso a las viviendas, y la decisión sigue siendo tuya.

Fuentes: Ministerio de Turismo de República Dominicana · WTTC · Dirección General de Impuestos Internos (DGII) · Banco Mundial